Consejos dietéticos para personas con aumento de colesterol o triglicéridos

La primera causa de muerte en el mundo occidental son las enfermedades cardiovasculares. Los factores de riesgo más importantes para desarrollar enfermedades cardiovasculates son el tabaco, la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad y las dislipemias. La dislipemia es una alteración del metabolismo de los lípidos (grasas) de la sangre: colesterol, triglicéridos o ambos.

El colesterol que circula por nuestra sangre es de dos tipos: Colesterol LDL o colesterol malo, relacionado con la formación de placas que pueden obstruir las arterias, y colesterol HDL o colesterol bueno, que previene la formación de esas placas.

Cambios en la dieta, básicamente el tipo y cantidad de grasas, pueden tener efectos beneficiosos sobre el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, a través de la modificación del perfil lipídico (colesterol, triglicéridos o ambos).

Las grasas formadas sobre todo por ácidos grasos insaturados (aceite de oliva, girasol o maíz) son más beneficiosas que las demás grasas por sus efectos sobre los lípidos plasmáticos porque no aumentan el colesterol malo o LDL. Además, algunas contienen ácidos grasos esenciales que el cuerpo no puede fabricar y es el único modo de conseguirlos.

Básicamente, la persona con una dislipemia debe sustituir las grasas saturadas de su dieta por grasas poliinsaturadas, grasas monoinsaturadas o carbohidratos y aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra. Con más detalle, éstas son las recomendaciones para una persona con dislipemia:

  • Es importante buscar el peso adecuado para cada paciente, ya que generalmente la dislipemia se acompaña de obesidad. El control de la diabetes y la hipertensión arterial y el abandono del tabaco, son muy importantes si la persona tiene esos problemas.
  • El ejercicio físico es importante para las personas con dislipemia. Ejercicios de resistencia durante un mínimo de dos días a la semana y una actividad física de intensidad moderada durante 30 minutos el resto de días de la semana, es un nivel adecuado.
  • Dieta baja en grasas. Aunque es difícil de conseguir, el consumo total de grasas debe ser menor del 30% de las calorías de la dieta, con un aporte de grasas saturadas y grasas trans (ácidos grasos que se encuentra principalmente en alimentos industrializados) inferior al 7%, grasa monoinsaturada 15-20%, grasa poliinsaturada inferior al 7% y una ingesta de alimentos ricos en colesterol limitada a menos de 200 mg/día. El consumo de dietas bajas en grasa disminuye el colesterol LDL en un 10-15% y los eventos cardiovasculares.
  • En personas con dislipemia y riesgo cardiovascular bajo, puede ser aceptable un consumo total de grasas menor del 35% de las calorías de la dieta, con un aporte de grasas saturadas y grasas trans inferior al 10%, grasa monoinsaturada 15-20%, grasa poliinsaturada inferior al 7% y una ingesta de alimentos ricos en colesterol menor de 300 mg/día.
  • Una dieta rica en ácidos grasos omega-3 y/o grasas monoinsaturadas junto a la reducción de hidratos decarbono refinados puede ser eficaz en la reducción de los triglicéridos sin efectos negativos sobre el colesterol HDL (bueno).
  • La ingesta calórica total procedente de las proteínas será de un 15-20%, con un aumento de las proteínas de origen vegetal para hacerlo compatible con el límite de colesterol y grasas saturadas.
  • La ingesta calórica total procedente de los hidratos de carbono será de un 45-60%, con un aumento de los alimentos ricos en fibra en detrimento de los alimentos con azúcares refinados.
  • Utilizar aceite de oliva virgen como grasa principal. El aceite de oliva virgen es rico en ácidos grasos insaturados y antioxidantes como los polifenoles y su consumo se asocia a un riesgo menor de enfermedad cardiovascular.
  • Aumentar el consumo de fruta y verdura. El consumo diario de fruta y verdura previene las enfermedades cardiovasculares. Es recomendable un consumo de 25-30 g de fibra al día.
  • Las nueces tienen un efecto beneficioso sobre el perfil lipídico y sobre el riesgo coronario. Es recomendable tomar 4 por día (40-80 g). Las almendras, cacahuetes y pistachos también tienen un efecto beneficioso sobre el perfil lipídico. Hay que tener en cuenta el importante aporte calórico que su ingesta significa (250-500 calorías).
  • El consumo excesivo de alcohol es muy peligroso para la salud. Si no bebes habitualmente es aconsejable seguir con esa costumbre. Si bebes regularmente debes limitar el consumo a 25 g/ día de alcohol (2 vasos pequeños de vino) si eres hombre o 10 gr/ día (1 vaso pequeño de vino) si eres mujer.
  • Alimentos funcionales. Son aquellos a los que se le atribuyen beneficios en salud más allá de sus valores nutricionales básicos. A los ácidos grasos omega-3 procedentes del pescado se les ha atribuido la capacidad de reducir los triglicéridos y el colesterol malo. Aunque los estudios son contradictorios a la hora de valorar su beneficio sobre las enfermedades cardiovasculares, parece razonable aumentar la ingesta de pescado, preferiblemente pescado azul y 2 veces por semana o más en personas con riesgo cardiovascular moderado o alto.
  • Los fitosteroles o esteroles vegetales son moléculas de origen vegetal que compiten con el colesterol en su absorción intestinal. Aunque pueden disminuir la cifra de colesterol de forma modesta (5-10%), no hay estudios que valoren su eficacia en la reducción de enfermedades cardio vasculares. El consumo de yogures o mantequilla con suplementos de esteroles no tiene justificación científica firme, aunque podría recomendarse. La soja sola o combinada con fitosteroles tampoco demostró su eficacia en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
  • La evidencia científica disponible no muestra beneficios de las plantas medicinales (ajo, arroz rojo integral, alcachofas) para reducir las cifras de colesterol ni el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

El consejo dietético realizado por el personal de enfermería en las consultas de los servicios de salud es tan eficaz para reducir las cifras de colesterol como el realizado por dietistas. En este documento se apuntan alimentos que podrían componer una dieta baja en colesterol.

La dieta mediterránea, considerada más como un estilo de vida que como una dieta en sí, podría ser más aceptable para la mayoría de las personas y se asocia a menos enfermedades cardiovasculares. Permite un consumo mayor de grasas con el aceite de oliva como fuente principal de grasa, se caracteriza por un alto consumo de cereales, legumbres, fruta, verduras y frutos secos que se acompañan de actividad física alta.

Referencias

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