Parálisis de Bell

¿Qué es la parálisis de Bell?

La parálisis de Bell es una afectación aguda y unilateral del nervio facial. El nervio facial es un nervio que sale de la base del cráneo (tallo cerebral) y se extiende por la cara, controla los músculos de la expresión facial y el sabor en los dos tercios anteriores de la lengua. No tiene causa aparente, aunque se cree que puede relacionada con un virus.

Una de cada 60-70 personas la sufrirá a lo largo de su vida. Afecta a ambos sexos y es más frecuente de 15 a 45 años. Es más frecuente en personas diabéticas, personas con las defensas bajas y embarazadas.

Más de las dos terceras partes de las personas con parálisis de Bell se recuperan de forma espontánea, algo más del 10% tendrán secuelas leves y sobre un 15% sufrirán secuelas permanentes con contracturas musculares y movimientos involuntarios de la cara. La mejoría más importante suele ocurrir en las cuatro primeras semanas, aunque hasta los 6 meses se puede mejorar. El pronóstico es mejor cuanto menor es la parálisis inicialmente.

¿Cómo se diagnostica la parálisis de Bell?

La parálisis facial de Bell afecta a media cara, músculos de la frente incluidos. A veces también se afecta el gusto en los 2/3 anteriores de la lengua y a la secreción lagrimal y salivar. Se inicia de forma brusca y progresa hasta las 3 semanas, cuando la parálisis suele ser máxima. En ocasiones está precedida de dolor en el oído del mismo lado.

Puede que tu médico no necesite ninguna prueba especial para diagnosticar parálisis facial de Bell. Habitualmente con los síntomas y la exploración es suficiente para realizar un diagnóstico aceptablemente seguro.

En caso de que los síntomas no sean típicos o empeoren más allá de 4 semanas, puede que te recomiende hacer una prueba de imagen para explorar el trayecto del nervio facial. Generalmente una resonancia magnética nuclear.

¿Cómo se trata la parálisis de Bell?

En la parálisis de Bell el párpado inferior tiende a caerse y disminuye la secreción lagrimal, el ojo se seca y se irrita pudiendo llegar a producirse heridas en la córnea. Es muy importante protegerlo: usar gafas de sol, tapar el ojo y aplicar una pomada protectora durante el sueño y utilizar lágrimas artificiales durante el día.

No se recomiendan los masajes ni la estimulación eléctrica de los músculos paralizados porque no han demostrado que reduzcan el tiempo de recuperación ni las secuelas.

Los ejercicios faciales pueden ayudar a mejorar la función, sobre todo para las personas con parálisis moderada y en los casos crónicos.

El tratamiento con corticoides (prednisona generalmente) aumenta el porcentaje de pacientes con una recuperación completa en un 10-15% y disminuye los movimientos musculares involuntarios (sincinesias motoras). El tratamiento está indicado en personas mayores de 16 años y debería iniciarse en las primeras 72 horas tras el inicio de los síntomas. Siempre tras una valoración de las ventajas e inconvenientes con tu médico.

El aciclovir (un fármaco antivírico) no mejora la eficacia de los corticoides en una proporción significativa, sin embargo algunos autores apuntan que puede ser razonable que lo tomen los pacientes con una parálisis grave. De todas formas, el beneficio siempre será inferior al 7%, en caso de existir.

No existen suficientes pruebas para recomendar la cirugía de reinervación y las medidas de cirugía plástica en la parálisis de Bell.

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