Dolor de espalda

¿Qué es el dolor de espalda?

El dolor de espalda es un problema muy frecuente y habitualmente leve. Suele durar pocos días o semanas, aunque repite a menudo. 

Cualquier persona puede sufrir de dolor de espalda, pero hay algunas condiciones que aumentan el riesgo de padecerlo:

  • El dolor suele empezar entre los 30 y 40 años de edad y es más frecuente a medida que avanza la edad.
  • Las personas que no hacen ejercicio regularmente tienen con mayor frecuencia dolor de espalda.
  • El sobrepeso y la obesidad hacen que sea más probable tener dolor de espalda.
  • Fumar también aumenta las posibilidades de sufrir dolor de espalda.

El dolor agudo comienza repentinamente y dura menos de 6 semanas. Es el tipo más frecuente. El dolor subagudo dura de 6 semanas a 3 meses. El crónico dura más de 3 meses y es mucho menos frecuente que el dolor agudo.

 

¿Cuáles son las causas del dolor de espalda?

En la mayoría de casos no se encuentra una causa concreta del dolor de espalda. Como suele durar tan pocos días habitualmente no está indicado hacer pruebas, casi nunca se llega a conocer su causa.

A veces hay algún problema en las articulaciones, en el disco intervertebral o en las estructuras que los rodea:

  • Espasmo o tensión muscular
  • Hernia discal
  • Traumatismos (caídas, golpes...)
  • Escoliosis
  • Espondilolistesis
  • Artritis
  • Estenosis lumbar
  • Infecciones
  • Raramente tumores o infecciones también podrían causar dolor de espalda.

¿Cómo se diagnostica el dolor de espalda?

La forma de manifestarse el dolor de espalda es muy variable, puede ser leve y constante o en ataques bruscos que impiden el movimiento. Tu médico te hará unas preguntas y una exploración completa.

Si piensa que puedes tener algo serio como una fractura o un tumor te recomendará hacer pruebas. Hay unos síntomas de alarma por los que debes consultar con urgencia y que orientarán a tu médico acerca de las pruebas necesarias:

  • Dolor constante que no mejora con el reposo
  • Debilidad muscular en las piernas
  • Disminución de la sensibilidad en las piernas, las nalgas o el área genital
  • Incontinencia de orina o heces
  • Malestar general

Si tuvieras alguno de estos síntomas es probable que tu médico te aconseje hacer un análisis de sangre y una o varias pruebas de imagen (radiografía, resonancia magnética o tomografía computadorizada). Si no hay ninguno de ellos y la duración del dolor es inferior a 6 semanas habitualmente no se precisa hacer ninguna prueba. 

En este caso, las radiografías no suelen ser útiles para conocer un diagnóstico preciso y el dolor de espalda se puede aliviar sin conocer su causa.

Es muy frecuente que incluso con las pruebas no se pueda llegar a un diagnóstico preciso. Es frecuente que en las pruebas de imagen haya alguna diferencia con la normalidad, sin embargo muchas personas tienen esas alteraciones sin que hayan tenido nunca dolor de espalda.

¿Cómo se puede prevenir el dolor de espalda?

Lo mejor que puedes hacer para prevenir el dolor de espalda es:

  • Haz ejercicio de forma regular para fortalecer los músculos de la espalda. Vale cualquier tipo de ejercicio con tal de que sea regular. Mejor el que te guste. Puede ser aconsejable una visita al médico para que te oriente cómo empezar.
  • Cuando tengas dolor, permanece el menor tiempo posible en cama. Mantente activo lo que puedas.
  • Toma el tratamiento según la indicación de tu médico. A veces puede resultar desesperante este problema, no hay un tratamiento radical, pero tampoco se resuelve dejando el que te aconseje tu médico.
  • Mantén un peso saludable. Si tienes sobrepeso u obesidad, haz una dieta.
  • Una alimentación sana, con suficiente calcio y vitamina D, no tiene una repercusión directa en el dolor de espalda, pero te ayudará a mantener los huesos fuertes y a la larga será beneficiosa.
  • Cuida tu postura, especialmente cuando levantes objetos pesados. En este caso súbelos pegados a tu cuerpo y flexiona las rodillas si tienes que tomarlos desde el suelo.
  • No fumes. Las personas fumadoras, aunque no esté clara la razón precisa, tienen con más frecuencia dolor de espalda.

¿Cuál es el tratamiento para el dolor de espalda?

El tratamiento para el dolor de espalda dependerá del tipo de dolor (si se irradia a la pierna o no), del tiempo de evolución (agudo o crónico) y de tus características (otros problemas que puedas tener). Estos son algunos de los tratamientos útiles:

  • Aplicar calor o frío localmente. Se utilizan para aliviar la rigidez y el dolor. Ambos tipos pueden producir bienestar temporal, aunque no hay pruebas de que acorten la duración de la lumbalgia.
  • Mantenerse activo. Mantener el máximo de actividad posible es bueno para cualquier tipo de dolor de espalda. Hacer ejercicio regularmente es especialmente útil para el dolor crónico.
  • Los analgésicos y los antiinflamatorios (muchos fármacos tienen ambas propiedades) pueden aliviar el dolor de espalda. El paracetamol y el ibuprofeno son los más utilizados. El ibuprofeno es más efectivo, aunque tiene efectos adversos potencialmente más importantes. Con frecuencia se necesitan analgésicos más potentes para lo que tienes que hablar con tu médico.
  • Los analgésicos tópicos en crema o ungüento que se aplican a la piel sobre el lugar donde sientes dolor son poco útiles , por eso no están financiados por la seguridad social en España.
  • Tu médico puede prescribirte relajantes musculares (como el diazepam) o un antidepresivo (como la fluoxetina). Ambos tipos de medicamentos pueden ser útiles en algún tipo de dolor lumbar. Los ansiolíticos relajan la musculatura y ayudan a dormir. Los antidepresivos mejoran algunos dolores crónicos.
  • Algunos médicos recomiendan inyecciones de corticoides. Se usan más cuando el dolor se irradia a la pierna y otros medicamentos no fueron eficaces. Su utilidad es discutida por algunos profesionales. Si se mantienen más de 10 días pueden tener efectos adversos importantes.
  • Algunos pacientes, sobre todo si tienen dolor crónico, buscan tratamientos complementarios y alternativos, como la acupuntura. En general son poco útiles, aunque como el dolor de espalda es autolimitado pudiera parecer que ayudan más de lo que realmente hacen.
  • La mayoría de las personas con lumbalgia crónica no necesita cirugía. Sólo en algunos casos de hernia discal, estrechamiento de la columna, desplazamiento de vértebras o fracturas vertebrales podría ser necesaria.

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