Síndrome Intestino Irritable

¿Qué es el Síndrome del Intestino Irritable?

El síndrome del intestino irritable es un problema intestinal frecuente. Afecta a un 10-20% de la población y es uno de los problemas gastrointestinales crónicos más frecuentes, sobre todo en mujeres entre los 30 y los 50 años. Se manifiesta con sensación de hinchazón, dolor abdominal y alteraciones en el hábito intestinal derivados de una alteración funcional del intestino, en el que no se detecta ningún problema estructural.

El dolor es el síntoma más importante y frecuente. Puede referirse a cualquier parte del abdomen. Va y viene. A veces es ligero, pero otras puede ser más fuerte. Se alivia tras la defecación y suele describirse como una sensación de calambres provocados por la toma de alimentos o por situaciones estresantes.

La consistencia de las heces está alterada (pueden ser duras o más líquidas de lo habitual) o la frecuencia de las deposiciones (menos de tres deposiciones semanales o más de tres diarias). Según como sean las heces, en el síndrome del intestino irritable, puede haber predominio de diarrea, predominio de estreñimiento o un patrón alternante de estreñimiento y diarrea. Este último es el tipo más frecuente.

La persona que sufre síndrome del intestino irritable también suele notar distensión abdominal tras la toma de alimentos, que empeora a lo largo del día y mejora tras el descanso. No es infrecuente tener nausea. A veces hay síntomas no digestivos: dolor de cabeza, mareos, dolor de espalda o problemas para dormir.

Estos síntomas persisten mucho tiempo con mayor o menor intensidad. Existen tratamientos que permiten controlarlos, pero no curarlos.

Cuando se acompaña de falta de apetito, cansancio, pérdida de peso o las molestias son cada vez mayores hasta dificultar el sueño o despertar, hay que pensar que no se trata de un síndrome del intestino irritable sino de otro problema que requiere una investigación médica detallada.

Su causa es desconocida, aunque se apuntaron múltiples teorías: genéticas, inmunitarias, psicológicas, alérgicas e infecciosas.

¿Cómo se diagnostica el Síndrome del Intestino Irritable?

No hay pruebas que permitan diagnosticarlo con certeza. El diagnóstico de Síndrome del Intestino Irritable es un diagnóstico de exclusión. El médico lo diagnosticará en un paciente que consulte por dolor o molestias abdominales, hinchazón o distensión abdominal y cambios en el hábito intestinal en los últimos 6 meses tras descartar otros problemas.

Para descartar otros problemas como infecciones intestinales, colitis ulcerosa, enfermedad celiaca, etc. el médico probablemente le propondrá hacer un análisis de sangre y otro de heces. Es habitual pedir una proteína C-reactiva, anticuerpos para la enfermedad celíaca y descartar anemia. En algunas ocasiones podría hacerse una endoscopia, que consiste en ver el intestino desde dentro.

¿Cómo se trata el Síndrome del Intestino Irritable?

Conocer a fondo la enfermedad, consultar todas tus dudas al profesional sanitario, identificar las situaciones que la empeoran y las comidas que toleras bien puede ayudarte a controlar los síntomas, que es el objetivo principal del tratamiento de este problema.ç

La fibra de la dieta es una parte de los alimentos que no se absorbe y se elimina por las heces aumentando mucho su volumen. Hay dos tipos de fibra: la soluble, que se disuelve en agua, y la no soluble. Hay gran cantidad de fibra en verduras, frutas y cereales.

  • Alimentos ricos en fibra soluble: avena, frutos secos y semillas, algunas frutas, verduras y pectinas.
  • Alimentos ricos en fibra no soluble: harinas y alimentos integrales, salvado de trigo o maíz, algunas frutas y verduras.

Existen muchos estudios para valorar el beneficio de una dieta rica en fibra en las personas con síndrome de colon irritable, con resultados contradictorios. La dieta rica en fibra no siempre resultó beneficiosa. Los alimentos con alto contenido en fibra soluble parecen los más recomendables, especialmente en personas con tendencia al estreñimiento.

Las personas que suelen tener diarrea deben evitar los alimentos con alto contenido en fibra insoluble, el exceso de fruta, chicles y caramelos, productos dietéticos y adelgazantes.

En cualquier caso, parece recomendable:

  • Tomar un mínimo de 5 comidas diarias de menor cantidad que la habitual
  • Comer despacio
  • Beber más de un litro de agua diaria
  • Reducir o evitar las bebidas estimulantes: café, té o colas.
  • Evitar las bebidas embotelladas y las alcohólicas.
  • Limitar la toma de fruta fresca a tres piezas por día.

Aunque existe la tendencia a relacionar el síndrome de intestino irritable con un gran número de alimentos, en general la dieta tiene poco que ver con este problema. Es importante entender esto, para no acabar haciendo una dieta excesivamente limitada.

Se ha estudiado la eficacia de numerosos fármacos en esta enfermedad, pero los beneficios encontrados fueron escasos y puntuales, por lo que no parece recomendable tomar medicamentos de forma prolongada para este problema.

De forma puntual puede que tu médico te recomiende tomar algún medicamento. Recuerda que entender tu enfermedad, evitar las situaciones que la empeoran, encontrar una dieta sana (habitualmente con alto contenido de fibra soluble) y tener hábitos saludables son los remedios más importantes y efectivos.

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