Glaucoma

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es un problema del ojo en el que el nervio óptico está dañado y como consecuencia se puede perder visión. El nervio óptico conecta la retina con el cerebro. La retina recibe la luz, el nervio óptico la transmite al cerebro y éste la transforma en imágenes. Si el nervio óptico se daña la luz no se transmite al cerebro y perdemos visión. Incluso podemos perderla totalmente.

En el interior del ojo hay un líquido que se renueva. Entra y sale continuamente. Cuando no puede eliminar bien, se acumula, aumenta la presión del interior del ojo y puede producirse daño en el nervio óptico. Es el glaucoma de ángulo abierto. Es el tipo de glaucoma más frecuente.

No siempre que la tensión ocular está aumentada hay glaucoma. El nervio óptico de algunas personas resiste mejor la presión que el de otras. Para hablar de glaucoma es necesario que haya daño en el nervio óptico. Sin embargo puede ser necesario bajar la tensión del ojo para prevenir la aparición de glaucoma. Por otro lado, puede haber glaucoma con tensión ocular baja y en otras situaciones poco frecuentes.

Aunque todas las personas podemos desarrollar glaucoma, las personas mayores de 60 años con familiares que han tenido glaucoma corren más riesgo que los demás.

No siempre que la tensión ocular está aumentada hay glaucoma. Para hablar de glaucoma es necesario que haya daño en el nervio óptico.

¿Cuáles son los síntomas del glaucoma?

Inicialmente el glaucoma no produce síntomas.

Con el tiempo, la persona pierde vista. Inicialmente la visión periférica, como si miraras a través de un tubo, y posteriormente también la central.

El glaucoma puede afectar a uno o a los 2 ojos y puede llevar a la pérdida completa de la visión si no se trata.

¿Cómo se diagnostica el glaucoma?

Como el glaucoma no produce síntomas inicialmente, si tienes riesgo de padecerlo, es importante hacer una revisión oftalmológica que incluya la medición de la presión de los ojos, la evaluación de la visión y el examen del fondo de ojo.

Para diagnosticar el glaucoma, tu médico o tu óptico te propondrá realizar alguna de estos exámenes:

  • Prueba de agudeza visual comprobando la visión de unas letras o símbolos impresos en una lámina a diferentes distancias.
  • Examen del campo visual, mediante el que el médico valora la existencia o no de pérdida en la visión lateral.
  • Examen del fondo de ojo con dilatación de las pupilas. Permite ver si la retina o el nervio óptico tienen algún daño. Se suele realizar en un espacio oscuro para dilatar la pupila de forma natural o usando unas gotas que la dilatan de manera artificial.
  • Tonometría. Mediante un tonómetro se mide directamente la presión del ojo.
  • Paquimetría. El médico utiliza un instrumento de ondas ultrasónicas para medir la densidad de la córnea. Para las dos últimas pruebas se suele utilizar una anestesia local con gotas.

¿Cómo se trata el glaucoma?

Aunque no se consigue recuperar la visión perdida, existen tratamientos que pueden frenar el avance del glaucoma. Por esto es tan importante un diagnóstico temprano.

El tratamiento del glaucoma puede realizarse con medicamentos, cirugía láser (trabeculoplastia), cirugía convencional o una combinación de estos métodos.

Los medicamentos para el glaucoma se usan habitualmente en forma de gotas para los ojos (colirios). Disminuyen la presión interior del ojo ayudando a drenar el líquido o disminuyendo su producción.

Aunque se usan en forma de gotas, estos medicamentos pueden tener efectos generales e interferir con el efecto de algunos tratamientos con pastillas. Algunos efectos secundarios frecuentes son quemazón y enrojecimiento de los ojos, visión borrosa, mareos y dolores de cabeza. Aunque estos problemas suelen ser transitorios, si persistieran, su médico puede aconsejarle cambiar a otro medicamento, ya que existen varias opciones.

Es importante que el médico sepa todos los problemas de salud que tiene y los medicamentos que toma para ellos.

Con la cirugía láser, o trabeculoplastia con láser, se pretende favorecer el drenaje del líquido del ojo. Es una técnica que se practica para agrandar los agujeros por donde drena ese líquido. Es una técnica relativamente sencilla que se realiza con anestesia local. Es un tratamiento muy eficaz para algunos pacientes, aunque sus efectos pueden desaparecer con el tiempo. Como efecto adverso temporal puede producir dolor e inflamación del ojo.

La cirugía convencional es una técnica con la que se hace una nueva apertura para que el líquido pueda salir del ojo. La cirugía convencional se indica cuando fallan las medidas anteriores. Es una técnica más agresiva pero muy eficaz, sin embargo si la nueva apertura se obstruye, puede requerirse una segunda operación.

Aunque no se consigue recuperar la visión perdida, existen tratamientos que pueden frenar el avance del glaucoma, por eso es tan importante un diagnóstico temprano.

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