Enfermedad Obstructiva Pulmonar Crónica (EPOC)

¿Qué es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)?

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad que se caracteriza por la existencia de dificultad a la salida del aire de los pulmones y una inflamación anormal de las vías respiratorias relacionada con una reacción a partículas nocivas o gases. EPOC engloba los términos de bronquitis crónica y enfisema, que actualmente ya no se usan.

Decimos que es crónica porque una vez establecida no tiene cura definitiva. Decimos que es poco reversible porque el tratamiento puede mejorar los síntomas y retrasar el avance, pero el daño pulmonar no regresa.

En el asma también existe dificultad a la salida del aire de los pulmones, pero con tratamiento se puede conseguir la apertura completa de la vía respiratoria.

Evoluciona lentamente si el paciente se aparta de la situación que la provocó, generalmente el tabaco. Aunque es relativamente estable y progresa poco a poco, las personas que sufren EPOC pueden tener crisis o exacerbaciones (empeoramientos más o menos bruscos que mejoran con tratamiento adecuado). Se puede prevenir no fumando o dejando el tabaco a tiempo. Más del 80% de los casos de EPOC se relacionan con el tabaco.

El tratamiento, aunque no consigue la curación de la enfermedad, puede retrasar su progresión, mejorar los síntomas respiratorios, mejorar la capacidad para realizar ejercicio, mejorar la calidad de vida, reducir el número de crisis y aumentar la esperanza de vida.

¿Cuál es la causa de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)?

La principal causa de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la exposición pasiva y sobre todo activa al humo del tabaco.

Se estima que el riesgo de padecer EPOC entre los fumadores está entre un 25-50% y que el 24% de la población de 15 o más años fuma a diario (27,87% en hombres y 20,22% en mujeres) encuesta salud 2011/12.

EPOC CausaEn menor medida puede influir en el desarrollo de EPOC la contaminación ambiental, el humo de las lareiras, la exposición laboral a determinadas partículas o gases, haber sufrido infecciones importantes en la infancia, sufrir un déficit congénito de alfa1-antitripsina.

¿Qué síntomas presenta la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)?

Inicialmente la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) puede no tener ningún síntoma. Con el paso del tiempo aparece falta de aire al realizar algún esfuerzo, que se va haciendo cada vez más costoso. En situaciones muy avanzadas esta falta de aire puede aparecer al realizar tareas sencillas como vestirse o incluso en reposo.

Otro síntoma frecuente es la tos crónica, generalmente productiva, con abundante moco, más por la mañana. El aumento en la cantidad de moco, especialmente si se torna oscuro puede indicar una infección. Cuando en el esputo aparece sangre es obligado descartar algún problema añadido.

En ocasiones, generalmente en casos de enfermedad muy prolongada, la persona que sufre EPOC tiene menos peso del que le correspondería y la respiración se hace audible, aparecen los sibilantes, un ruido agudo a modo de silbido que aparece al expulsar el aire de los pulmones.

¿Qué pruebas son útiles en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)?

Espirometría forzada. Es la prueba más útil para demostrar que existe una dificultad para expulsar el aire de los pulmones por obstrucción de las vías aéreas.
Es útil como prueba diagnóstica, para estudiar el grado de obstrucción y valorar el efecto de los tratamientos.

La prueba mide la cantidad de aire que cabe en los pulmones de una persona (Capacidad vital o FCV) y la cantidad que puede expulsar en el primer segundo de una espiración rápida y fuerte (Flujo espiratorio máximo en el primer segundo o FEV1). En una persona con EPOC, el flujo espiratorio máximo en el primer segundo dividido por la capacidad vital es menor de 0.7.

La espirometría forzada se acompaña habitualmente de un test de broncodilatación. Tras una primera espirometría la persona inhala un medicamento que dilata el bronquio y se repite la prueba. En la persona con EPOC no suele variar mucho ya que el daño es poco reversible, en el asma sí suele haber una variación importante ya que el daño pulmonar no está establecido y los bronquios son más flexibles.

Se considera normal que una persona pueda expulsar el 80% de aire o más en el primer segundo, al realizar la espirometría tras el test de broncodilatación.

La prueba broncodilatadora se considera positiva si el flujo espiratorio máximo en el primer segundo aumenta en más de 200 ml y un 12% tras administrar el medicamento inhalado. Una persona con test positivo puede sufrir EPOC, pero si el aumento es mayor de 400 ml es seguro que se trata de un asma.

En base al valor del FEV1 tras el test de broncodilatación, puede establecerse una clasificación de la gravedad de la EPOC:

• EPOC leve: FEV1 ≥80%
• EPOC moderada: FEV1 ≥50% y <80%.
• EPOC grave: FEV1 ≥30% y <50%.
• EPOC muy grave: FEV1 <30% o <50% con insuficiencia respiratoria crónica (pO2 <60 mmHg con o sin hipercapnia a nivel del mar).

Radiografía de tórax. Es útil para descartar otros problemas del pulmón. En el paciente con EPOC puede ser normal  o mostrar un pulmón con mucho aire y el diafragma más plano.

Tomografía computerizada de alta resolución o TAC: No suele ser necesario realizarlo, ya que tiene poca utilidad.

Electrocardiograma. Es útil para valorar si existe alguna repercusión en el corazón a causa del problema pulmonar. El Ecocardiograma podría ser útil en personas con enfermedad avanzada.

Análisis de sangre. Es útil para descartar un aumento exagerado de glóbulos rojos (poliglobulia) que puede aparecer por la falta de oxígeno que tiene la persona con EPOC y lo contrario, para descartar anemia producida por debilitamiento al ser una enfermedad crónica. Si los eosinófilos aparecen elevados, podría tratarse de un asma y si aparecen elevados los neutrófilos, puede ser síntoma de que la persona sigue fumando o que hay una infección. En pacientes con EPOC de menos de 45 años, con más casos de EPOC en la familia o sin antecedentes de tabaquismo puede medirse la Alfa1 antitripsina.

Pulsioximetría. Medida de la saturación de oxígeno de la sangre de forma no invasiva, mediante el pulsioxímetro. Si la saturación es inferior al 92% puede estar indicado realizar una Gasometría arterial, útil para conocer de forma precisa los gases de la sangre y valorar la necesidad de oxigenoterapia domiciliaria.

¿Qué pretende conseguir el tratamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)?

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad crónica, poco reversible, progresiva, de evolución lenta, prevenible y tratable. En base a esto, el tratamiento debe estar centrado en: 

  • Evitar la progresión de la enfermedad. El abandono del hábito de fumar es lo mejor que un paciente puede hacer para evitar la progresión de su enfermedad y mejorar los síntomas.
  • Mejorar la tos y la fatiga. Los medicamentos actualmente disponibles tienen principalmente esta finalidad. Deben utilizarse de la forma más adecuada y con los mínimos efectos secundarios posibles.
  • Mejorar la capacidad de realizar ejercicio. La persona que sufre EPOC debe mantener el máximo de actividad que pueda y realizar ejercicio físico regular dentro de sus posibilidades.
  • Reducir la frecuencia y gravedad de las crisis o exacerbaciones. Algunos medicamentos y precauciones o cuidados pueden evitar este tipo de agudizaciones.
  • Conseguir mayor cantidad y calidad de vida. Las personas con EPOC pueden tener una vida larga y de calidad. Al ser una enfermedad de progresión muy lenta no tiene porqué afectar a la esperanza de vida ni a su calidad. Las personas que la padecen pueden hacer mucho para que así sea a base tomar la medicación apropiada, seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios y sobre todo, cuidarse.

De forma resumida podemos decir que una persona que sufre EPOC pueda mantener la mejor calidad de vida posible debe cuidarse y tomar los medicamentos según las recomendaciones del profesional sanitario. En pocos y muy seleccionados casos puede estar indicado algún tipo de cirugía. La elección del tratamiento más apropiado se realiza de forma individualizada según los resultados de las pruebas (especialmente la espirometría), los síntomas, la frecuencia y gravedad de las agudizaciones y la existencia de otros problemas añadidos.

¿Qué vacunas son útiles en el paciente con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)?

Aparte de las vacunas habituales que le corresponden por edad y sexo, toda persona que sufra una EPOC debe vacunarse de la gripe y contra el neumococo.

La vacuna antigripal disminuye el número de crisis y de hospitalizaciones en las personas con EPOC, por lo que todas deberían vacunarse de la gripe cada año.

La persona con EPOC debe vacunarse de la gripe cada año y al menos una vez contra el neumococo después de los 65 años.

Aunque no existen pruebas definitivas sobre la eficacia de las vacunas antineumocócicas polivalentes inyectables, las que se usan habitualmente, es posible que proporcionen alguna protección en los pacientes con EPOC. Por esto, la mayoría de informes de las sociedades científicas recomiendan que se vacunen todas las personas mayores de 65 años con EPOC y los menores de 65 años si sufren EPOC grave. No existe acuerdo en esos informes acerca de si debe ponerse dosis de recuerdo a los 5-10 años de la primera dosis o no.

¿Qué medicamentos son útiles en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)?

 Es importante tener en cuenta que los medicamentos no frenan la progresión de la enfermedad, pero pueden mejorar los síntomas y reducir la frecuencia y gravedad de las crisis. El médico te prescribirá los medicamentos de forma paulatina, ajustándolos a tus características personales y a la gravedad del problema. Estos son los medicamentos disponibles más importantes:

Fármacos broncodilatadores. Dilatan las vías respiratorias facilitando la entrada y salida de aire de los pulmones. Son útiles para mejorar los síntomas, disminuir el número de crisis y mejorar la calidad de vida. Se administran habitualmente por vía inhalatoria, ya que así tienen más efectos beneficiosos y menos efectos secundarios. Hay varios tipos:

  • Broncodilatadores de acción corta (Salbutamol, Terbutalina, Bromuro de Ipratropio). Es necesario administrarlos tres veces al día. Son especialmente útiles para las personas con síntomas leves y poco frecuentes o para las crisis bruscas.
  • Broncodilatadores de acción prolongada (Salmeterol, Formoterol, Indacaterol, Tiotropio, Bromuro de aclidinio y bromuro de glicopirronio). Por la larga duración de su efecto, pueden administrarse en una o dos dosis diarias. Son útiles de forma continuada en personas que tienen síntomas moderados o graves. No hay acuerdo entre los profesionales si deben utilizarlos de forma continuada los pacientes con EPOC leve. El tratamiento combinado de Tiotropio con cualquiera de los otros 3, produce mayor beneficio que el tratamiento con uno solo de ellos.
  • Metilxantinas (Teofilina). Se administran por vía oral en forma de comprimidos pero se usan menos que cualquiera de los anteriores. Actualmente puede considerarse un tratamiento indicado solo en casos especiales. Son menos efectivas y potencialmente más tóxicas que los broncodilatadores inhalados.

Corticoides. No son tan útiles como en el asma, enfermedad respiratoria de la que constituyen el tratamiento básico. Deben utilizarse siempre asociados a los broncodilatadores y son más eficaces en los pacientes más graves. Mejoran la función pulmonar y la calidad de vida, pero parece que aumentan el riesgo de padecer neumonía. Se administran habitualmente por vía inhalatoria. Por vía oral tienen muchos más efectos secundarios y solo están indicados en los casos más graves.

Mucolíticos. Existe desacuerdo entre los profesionales acerca de su utilidad, por lo que su uso es muy controvertido. Podrían resultarles útiles a pacientes con tos crónica con abundante esputo, secreciones muy espesas o crisis.

Antitusivos. No están indicados, especialmente si la tos se acompaña de esputos abundantes.

Roflumilast. Es un fármaco desarrollado recientemente. Mejora la función pulmonar y disminuye las crisis, pero no los síntomas. Aunque es pronto para encajarlo en un lugar concreto del tratamiento de la EPOC, podría ser útil en pacientes graves asociado al tratamiento broncodilatador inhalado.

No existen otros fármacos que hayan probado ser eficaces en el tratamiento de las personas con EPOC.

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