Nódulo Tiroideo

¿Qué es un nódulo tiroideo?

Un nódulo tiroideo es un bulto en el tiroides. Puede palparse con las manos o ser un hallazgo en una prueba de imagen (ecografía, TAC, resonancia magnética nuclear) realizada por cualquier motivo. También puede detectarse al estudiar un paciente con hipertiroidismo (el tiroides produce más hormona tiroidea de lo normal), con hipotiroidismo (el tiroides produce menos hormona de la normal) o con síntomas de obstrucción de la tráquea (dificultad para respirar) o del esófago (dificultad para tragar).

Es más frecuente en las mujeres y aumenta con la edad. La alimentación pobre en yodo y la exposición a radiaciones, especialmente en la infancia, también aumentan su frecuencia.

El 8% de las mujeres adultas y el 2% de los hombres tienen un nódulo tiroideo. Menos del 5% son nódulos malignos. Los nódulos que se pueden palpar tienen la misma posibilidad de ser malignos que los que no se pueden palpar y solo son apreciables con las pruebas de imagen.

Puede haber uno o varios nódulos, de contenido sólido o líquido (nódulo quístico), tener cápsula o no y captar yodo (nódulo funcionante o caliente) o no (nódulo frío). Si su captación es similar al resto de tiroides (normal) se llama nódulo tibio. Menos del 20% de los fríos y menos del 5% de los calientes son malignos.

¿Cuál es la causa del nódulo tiroideo?

Entre las causas benignas están el bocio multinodular, las tiroiditis y los adenomas tiroideos. Entre las malignas los diferentes tipos de cáncer de tiroides, linfoma o metástasis. Dependiendo de la causa puede acompañarse de hipertiroidismo, hipotiroidismo o haber una función tiroidea normal.

¿Cómo se diagnostica el nódulo tiroideo?

La historia familiar y personal, los síntomas, la exploración física, un análisis de sangre y una ecografía pueden ser suficientes para que el médico tenga el diagnóstico de la causa del nódulo tiroideo, pero en algunos casos son necesarias más pruebas para asegurarse de que no se trata de una tumoración maligna.

Es frecuente que sea necesario realizar una punción aspiración con aguja fina (PAAF) del nódulo para analizar sus células. Esta punción se practica en nódulos mayores de 10 o de 14 mm (dependiendo de algunas características clínicas y de la opinión del médico) con anestesia local. Cuando no son palpables la punción se dirige mediante ecografía. Tiene una sensibilidad (capacidad para detectar un cáncer si éste existe) superior al 90%.

¿Cómo se trata el nódulo tiroideo?

El tratamiento depende de la causa. Si con las pruebas diagnósticas habituales (incluyendo la PAAF) no se llega a una conclusión diagnóstica es aconsejable el seguimiento periódico durante algún tiempo.

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